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Asici promociona el jamón de cara a las Navidades

Asici promociona el jamón de cara a las Navidades

Asici promociona el jamón de cara a las Navidades

Asici ha presentado la campaña promocional del jamón ibérico de cara a las próximas Navidades, pensando también en el público jóven.
La organización interprofesional del cerdo ibérico, ASICI ha puesto en marcha la nueva campaña promocional de cara a las próximas Navidades centrado en las dos categorías principales del producto, cebo y bellota.

La campaña cuenta con el protagonismo de los cocineros de TVE, Sergio y Javier Torres. La misma está centrada en actividades promocionales en mercados municipales y las estaciones de Renfe de Madrid y Sevilla, además de la distribución comercial a base del reparto de material promocional y de la presencia de un maestro cortador.

Además, se ha creado la página web www.eligetuiberico.es destinada a un público más joven con información para conocer el jamón. La campaña se completa con la promoción de videos emitidos en salas de cine.

Noticia extraída de: http://radio.guijuelo.es/

Firmado un convenio para investigar sobre los beneficios del consumo regular y moderado de jamón ibérico

Firmado un convenio para investigar sobre los beneficios del consumo regular y moderado de jamón ibéricoLa Interprofesional del Cerdo Ibérico, ASICI, y la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario Ramón y Cajal han firmado un convenio de colaboración cuyo primer proyecto tiene como objetivo mostrar los beneficios del consumo regular y moderado de jamones ibéricos, de bellota y de cebo, a corto plazo, no solo en los aspectos metabólicos sino lo más importante, a nivel de la inflamación, estrés oxidativo y función endotelial.

Estudiando el endotelio, “la capa que reviste el interior de nuestros vasos sanguíneos”, los beneficios de los ingredientes de la popular dieta mediterránea podrán ser estudiados de forma individual y conjunta.

Buscarle un sitio en esta dieta al jamón es algo que desde hace años la ciencia y la industria alimentaria llevan persiguiendo y ahora, con esta moderna tecnología, tenemos las herramientas adecuadas para demostrar que el aporte de determinados polifenoles proporcionados por dicho alimento no solo no perjudica el riesgo vascular sino que puede ser beneficioso y tener un lugar en la dieta cardiosaludable.

Noticia extraída de: http://www.eurocarne.com

Anuncio publicitario de ASICI sobre el jamón ibérico

04/12/12

Os dejo el anuncio que ha hecho ASICI para estas navidades. Es un anuncio sencillo y directo, en el que básicamente se le dice al consumidor que hay dos tipos de jamones ibéricos, el de cebo y el de bellota.

Se puede entrar en la discusión de si se tiene que nombrar la pureza de la raza, pero con la nueva normativa que va a salir en breve, no merece la pena confundir al consumidor.

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Jamón ibérico: la falta de control en el etiquetado engaña al consumidor

03/12/12

Situado en el podio de la gastronomía española, el jamón ibérico constituye, junto con el aceite de oliva y el vino, una de las señas de identidad de nuestro país. Saborear este alimento supone un placer para el paladar y más si es de bellota, pero variedades de jamón hay muchas y el consumidor no siempre sabe distinguirlas. El jamón ibérico loncheado y envasado puede alcanzar hasta los 200 euros el kilo, pero también es posible adquirirlo, bajo el mismo nombre, a poco más de 40 euros el kilo. La sobreproducción del ibérico en los últimos años, unido a la falta de control y claridad del etiquetado, ha llevado a poner en el mercado jamones que se venden bajo una denominación superior a la que tienen.

Desde la patronal del cerdo ibérico son conscientes de esta realidad. «Hasta ahora, el control que se ha venido ejerciendo no ha sido eficaz. Podemos poner en un papel lo que queramos, pero no hay nadie que verifique su cumplimiento. Por ello, el certificado debe estar en un sitio visible, pero en casi todos hay inclumplimientos por lo que esto se debe corregir», advierte Andrés Paredes, gerente de la Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico (Asici). Y añade que «es fácil encontrar en grandes superficies la palabra ‘‘jamón ibérico’’ escrito en mayúsculas y ‘‘cebo’’ en pequeño y como fondo un cerdo en una dehesa, cuando ese jamón no procede de ese medio natural. El consumidor debe tener la seguridad de que está comprando un producto con las características que le corresponden». Ésta y otras razones han llevado al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente a modificar la norma de Calidad del Ibérico para dar respuesta a las necesidades planteadas por los productores sobre la mejora de la pureza racial de los animales y la clarificación y simplificación de las denominaciones de venta. Mientras se estudian las alegaciones propuestas por los productores y las comunidades autónomas al borrador del proyecto elaborado por el ministerio, se ha desatado la polémica entre algunos de los productores de ibérico, hasta el punto de que advierten de la desaparición de este producto emblemático. 

Nombre adecuado  
Para Juan Luis Ortiz, secretario general de la Denominación de Origen «Los Pedroches» e integrante del manifiesto «En defensa de la raza porcina ibérica», «desde que en el año 2001 se introdujo, por primera vez, la norma de Calidad del Ibérico, se entregó el nombre de ibérico a un animal que puede ser hasta un 50 por ciento cruzado con otra raza como la Duroc –variedad americana con mayor rendimiento cárnico– y que nada tiene que ver con la ibérica, pero que se vende como si lo fuera. Este cruce permite que el cerdo sea criado en una granja, en régimen intensivo y alimentado exclusivamente con pienso». En la actualidad, prosigue Ortiz, «el 78,11 por ciento de la producción de ibérico de España corresponde a un cerdo cruzado, alimentado con pienso y criado en régimen intensivo. Esto se vende bajo la imagen del que es un ibérico puro, alimentado con bellota y que está en la dehesa. El que es ibérico puro de bellota y el que es lo que espera el consumidor corresponde al 4,41 por ciento de la producción nacional. Todo eso está llevando a una confusión y a que entren en el sector operadores que nunca lo han estado. Nosotros no decimos que no tengan que estar, sino que se llame a cada cosa por su nombre».

Precisamente, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) realizó,  en diciembre del año pasado, un análisis  donde se analizaron 29 marcas de jamón ibérico loncheado y envasado. En concreto, nueve de ibérico de bellota y 20 de ibérico de cebo en formatos de 80 a 150 gramos. Para confirmar que el jamón es ibérico o ibérico puro se analizó el ADN de las lonchas mediante la PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa). La raza que más se cotiza es que el cerdo sea ibérico puro, pero también es la más cara y menos habitual y debe venir indicada en el etiquetado. El análisis de la OCU advierte de que «dos de las muestras de cebo analizadas no son de cerdo ibérico y el análisis de ADN revela que ni siquiera tienen el 50 por ciento de sus genes de ibérico, el mínimo exigido para esta denominación. Además, una muestra de ibérico de bellota que se anuncia en el etiquetado como ibérico puro, en realidad es cerdo ibérico cruzado, es decir, su sangre no es cien por cien ibérico».

Respecto al tipo de grasa, en el análisis de la organización de consumidores también se encontraron diferencias. En concreto, «en la grasa de dos ibéricos etiquetados como bellota, no todo el ácido oleico que contienen proviene de bellotas. En lo que respecta a los ibéricos de cebo, la mala calidad de la grasa de algunos refleja un excesivo peso de la saturada frente a la insaturada». Con el fin de evitar el botulismo y la posible putrefacción de la carne de cerdo, al jamón se le añaden nitritos y nitratos. Éstos, a su vez, favorece un color más rosáceo del jamón y más apetecible, por lo que a veces el fabricante lo añade en exceso. «Una de las muestras no indica la presencia de conservantes cuando sí los hemos encontrado», reza el informe. La sal, imprescindible para la correcta curación del jamón, aparece en muchos ibéricos, de forma excesiva. «Un bocadillo con cien gramos de las muestras equivale a la cantidad de sal recomendada para todo el día», advierten desde la organización de consumidores. Por tanto, recuerdan que «nuestra legislación establece que las certificadoras autorizadas son las encargadas de garantizar la raza del cerdo ibérico y su alimentación, es decir, son las responsables de verificar si un jamón que se anuncia como ibérico o de bellota realmente lo es. Sin embargo, los resultado de nuestro análisis sí revelan que hay fallos en esta labor de control». 

Razas reconocidas
En la actualidad, la carne de los jamones sólo puede proceder de las razas reconocidas en el marco normativo que regula estos productos y que está recogido en el Real Decreto 1469/2007 del 2 de noviembre de 2007. Además de la distinción por raza, ibérico e ibérico puro, la alimentación que reciben los cerdos y el tipo de crianza son las dos variables que se conjugan para determinar la calidad del producto final. Por este motivo, «la normativa que regula la producción de ibéricos en España establece cuatro categorías diferenciadas que deben figurar en el punto de venta junto con la indicación de ibérico puro o ibérico», explica Paredes. 
 

Y aclara que, cuando se habla de jamón ibérico, «sólo hay que hacer una pequeña traducción y es que ese jamón procede de un animal cruzado, es decir, que la madre tiene que ser de raza ibérica pura, pero el padre puede ser hasta un animal duroc de raza blanca. El ibérico puro son jamones obtenidos de padre y madre ibéricos e inscritos en el árbol genealógico». 
Para  la denominación jamón ibérico puro de bellota o ibérico de bellota,  «los jamones deben proceder de cerdos alimentados, exclusivamente, con bellotas, hierba y los demás recursos vegetales propios de la dehesa. Para la categoría de jamón ibérico puro de recebo o ibérico de recebo, los cerdos pueden ser alimentados con un complemento a los recursos naturales de La Dehesa en forma de piensos y constituídos de cereales y leguminosas. De los cerdos que se obtiene el jamón ibérico puro de cebo de campo o ibérico de cebo de campo su alimentación se ha llevado a cabo a base de piensos compuestos por cereales y leguminosas. Como complemento a su dieta, antes del sacrificio se establece una estancia en el campo de 60 días, donde reciben, además de piensos, recursos vegetales. Por último, para la categoría de jamón ibérico puro de cebo o ibérico de cebo, la alimentación del cerdo hasta el momento del sacrificio es a base de piensos compuestos por cereales y leguminosas», aclaran desde Asici. 

Ibérico para todo
Con estas categorías facilitan, según Ortiz, que «bajo el nombre de ibérico se vendan muchas cosas que realmente no lo son y que constituyen todas esas ofertas que están inundando el mercado de ibérico porque la Ley se lo permite y está arrastrando a la baja a todo el sector y, en especial, al más tradicional, que tiene otro tipo de producción totalmente distinta». Y añade que «variedades de jamones debe haber para todos los gustos y bolsillos, pero hay que buscar unos nombres que sean clarificadores para el consumidor. Por ejemplo, poner ‘‘cruzado de ibérico’’, pero no ‘‘ibérico’’ a secas porque no lo es». Por ello, los productores de ibérico de la dehesa proponen al Ministerio que se diferencie el ibérico por raza (ibérico o cruzado) y alimentación (bellota o pienso), así como por tipo de manejo (extensivo o intensivo). «La palabra ‘‘cruzado’’ es la clave, pero en este sector tiene carácter peyorativo», advierte Ortiz. Por su parte, la propuesta de la interprofesional está encaminada a reducir las cateogorías: bellota y cebo, ya que son las producciones mayoritarias. El 80 por ciento de lo que hay en el mercado es cebo, apenas un 20 por ciento corresponde a la bellota, tanto ibérico como ibérico puro, mientras que de recebo y cebo de campo apenas representan el tres por ciento». 

Productos auténticos
Con el objetivo de garantizar la autenticidad del jamón ibérico, un grupo de investigadores de la Universidad de Sevilla en colaboración con el Instituto de la Grasa son capaces de determinar si los productos derivados del cerdo ibérico, sobre todo del jamón de bellota, cumplen con el nivel de calidad que se detalla en el etiquetado, así como con el lugar de origen. El trabajo se publicó el pasado año en la revista «American Chemical Society». «Mediante el análisis químico de compuestos presentes en la grasa, como triglicéridos, esteroles y compuestos volátiles, entre otros, de 500 muestras se puede diferenciar entre el jamón de un cerdo ibérico que se ha criado en libertad en el campo y ha sido alimentado con bellotas de otro que se ha engordado con piensos», explica el director, Fernando de Pablos.

Además de su exquisito sabor, este alimento alberga propiedades beneficiosas para la salud. «El jamón ibérico de bellota tiene un perfil lipídico similar al aceite de oliva, lo que lo convierte en un producto cardiosaludable y más saludable que las carnes rojas o embutidos. Por su alto contenido en hierro, cien gramos cubren la mitad de las necesidades diarias para los hombres. Posee mucho zinc y vitaminas del grupo B, especialmente la B1», asegura Juan Carlos Recero, investigador y gerente del Centro Tecnológico Andaluz del Sector Cárnico (Teica). Frente a otras categorías de jamón, Paredes explica que «en uno de bellota más del 60 por ciento de su contenido graso es de tipo oleico. En los animales de cebo suelen predominar los ácidos saturados frente a los insaturados. Además, hay vitaminas que se adiccionan a los piensos y que no son naturales, por lo que permanecen menos tiempo en los tejidos y se aprovechan menos».

Noticia extraída de: http://www.larazon.es

Estudio sobre el etiquetado actual de los productos del cerdo ibérico según la actual Norma de Calidad

26/11/12

La Asociación Española de Criadores de Ganado Porcino Selecto Ibérico Puro y Tronco Ibérico, AECERIBER, ha realizado un estudio completo de las condiciones del etiquetado de los Jamones y Paletas amparados por la Norma de Calidad (RD 1469/2007) en los puntos de venta.

Por su parte, la Interprofesional ASICI, tiene prácticamente ultimado un estudio similar, del que no conocemos todavía su resultado, pero que, casi con total  seguridad, pondrá de manifiesto los reiterados incumplimientos en la correcta y obligatoria información al consumidor en el etiquetado de los productos.

Adjunto se presenta un breve informe puntual de un comercio y las irregularidades detectadas. Resulta evidente el fracaso del cumplimiento de la normativa en el momento más importante de toda la cadena: los consumidores. El sector del ibérico lleva varios meses enfrascado en fuertes disputas como consecuencia de la introducción de nuevos cambios en la Norma de Calidad.

Somos muy conscientes de la repercusión que dichos cambios pueden tener sobre el futuro del sector, pero, sin duda, ningún cambio dará su fruto mientras se continúe etiquetando el producto de manera incorrecta o incompleta. Es nuestra intención realizar un informe lo más completo posible para su traslado a las autoridades competentes, solicitando que se adopten las medidas pertinentes.

Ver estudio: http://www.aeceriber.es/noticias/anlisis-del-etiquetado-de-los-productos-ibricos-amparados-por-la-norma-de-calidad-vigente-en-el-punto-de-venta.html

Un mal corte del jamón ibérico reduce su rendimiento en 10 platos

25/11/12

Un mal corte de jamón reduce en 10 platos el rendimiento que se le puede sacar a una pieza ibérica, según asegura el experto cortador Sergio Bellido.

Bellido ha ejercido de profesor en unas jornadas de corte de jamón ibérico organizadas por la Interprofesional del Cerdo Ibérico (Asici) en la Escuela de Hostelería de Córdoba, donde ha explicado a cerca de 40 alumnos la técnica precisa para sacar el mayor rendimiento posible a un jamón ibérico.

Según ha explicado, estos cursos sirven para que los aprendices conozcan pautas de corte con las que se consigue “no maltratar al jamón”, lo que se traduce también en lonchas más gustosas y atractivas a la vista.

Bellido ve “fundamental” la figura del cortador porque “un mal cortador hace malo un buen jamón y viceversa”.

Ha señalado que es preciso abrir el jamón con la pezuña hacia abajo en caso de que se vaya a tardar más de 15 días en consumirlo y ha aconsejado un corte fino, para lo cual es necesario que el cuchillo se esté viendo por debajo de la loncha.

Con ello, se enriquece la calidad del producto ya que una loncha gruesa hace que dentro de ella “se quede mucha sustancia que nunca será degustada”.

Un soporte jamonero firme, dos cuchillos -uno para pelar y otro para cortar- y recubrir con tocino y papel transparente la zona de corte son las otras tres recomendaciones de este experto jamonero.

Bellido ha detallado que con un buen corte, a una pieza de siete kilos se le pueden obtener unas 35 raciones de 100 gramos, con lo que se puede obtener un rendimiento que ronda el 45 por ciento.

Por su parte, el gerente de Asici, Andrés Paredes, ha indicado de que desde la interprofesional están desarrollando acciones informativas para que el consumidor clarifique sus ideas sobre los diferentes tipos de productos que se puede encontrar en el mercado, es decir, que sepa diferenciar las distintas categorías de jamón.

Según ha recordado, las diferentes razas, los manejos y la alimentación del cerdo marcan la diferencia entre una pieza y otra.

De todos ellos, ha recomendado la degustación del jamón ibérico en algunas de sus categorías porque aporta proteínas de alto valor biológico, minerales como el hierro, el magnesio, el calcio y el fósforo, vitaminas, ácido fólico y una grasa rica en monoinsaturados que favorece el incremento del conocido como “colesterol bueno”.

Tan sólo puntualiza la contraindicación que supone su consumo para los hipertensos por el contenido en sal, un condimento imprescindible en la curación del jamón.

En 2011, la producción total de porcino ibérico fue de 2.620.442 cerdos, de los cuales 114.175 fueron de ibérico puro, lo que representa sólo el 4,35 por ciento del total.

Noticia extraída de: http://www.ideal.es