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El cambio en la norma del ibérico destapa la difícil convivencia de bellota y cebo

03/07/12

Hay acuerdo pero no es unánime. La Interprofesional del Porcino Ibérico, Asici, ha logrado el consenso para presentar ante el Ministerio una propuesta para cambiar la norma de calidad. Sin embargo, y pese a que el texto fue aprobado en asamblea -con la participación de productores e industria transformadora-, hay una parte significativa del sector disconforme con lo que se propone.

Finalmente, será el departamento de Miguel Arias Cañete el que tenga la última palabra y que, probablemente, la nueva norma no diste mucho de lo que, tras arduas discusiones, ha plasmado la Interprofesional en su propuesta. Ésta, en definitiva, es una apuesta por la simplificación, la reducción de las categorías por alimentación a bellota y cebo y el mantenimiento de las actuales denominaciones raciales de ibérico para los cruzados, e ibérico puro para los 100% ibéricos.

El problema de fondo que subyace en esta discusión sobre cómo mejorar la norma de calidad no es otro que la difícil convivencia en el mercado de ambos productos, inmersos en una guerra comercial en la que el ibérico de bellota (criado en dehesa, con un engorde más lento y más caro) está perdiendo la batalla y corre peligro de desaparecer, si no logra diferenciarse, como producto de calidad, frente al llamado ibérico de cebo (criado en intensivo a base de pienso). En el otro lado de la balanza pesa el hecho de que el ibérico de cebo supone el 80% del sector en España y arrastra consigo una potente industria.

Las cifras

Los datos del sector son clarificadores: el número total de cerdos inspeccionados bajo la Norma de Calidad en 2.011 fue de 2.621.098 animales. Por categorías de alimentación, 475.063 animales eran de bellota (18,12%) y 2.094.204 (79,89%) de cebo, repartiéndose el resto entre 33.116 de cebo de campo y 15.715 de recebo. En cuanto al tipo genético, la mayoría de los animales eran ibéricos, 2.464.099 (94,01%), frente a sólo 156.199 ibéricos puros (6,01%).

Difícil equilibrio

En estas circunstancias, las discusiones dentro del sector son constantes y difíciles. Incluso dentro de Asaja, las posiciones no son unánimes, aunque finalmente la sectorial nacional de Asaja (y la de Sevilla con ella), han adoptado como suya la propuesta de Asici. «Esta propuesta es la que definitivamente representa al sector, aunque si preguntas a 40, tendrán cuarenta opiniones», señala Juan Bilbao, experto de Asaja-Sevilla en ganadería.

Sin embargo, Asaja-Huelva y Asaja- Córdoba son promotoras y firmantes de un «Manifiesto en defensa de la raza porcina ibérica», que también se ha presentado como propuesta ante el Ministerio. En esta propuesta se defiende un concepto de «ibérico» que se basa, más allá de que el cerdo sea puro o cruzado, en que haya sido criado, alimentado y manejado en unas condiciones concretas, las que se dan en la libertad de la dehesa. Y fuera de ahí no admiten más ibérico. Es más, José Luis García Palacios, presidente de Asaja-Huelva y promotor del manifiesto, sostiene que la solución es que el ibérico de cebo, sea puro o cruzado, tenga su propia norma, «diferente». Opina que si «lo que todos consideramos que es cerdo ibérico, o sea, el que se cría en la dehesa y come bellotas, no se diferencia del criado en intensivo con pienso, si no se le explica al consumidor que son dos productos diferentes y si no se resalta la altísima calidad del ibérico de bellota, entonces nos habremos cargado un producto que es un lujo, como lo pueden ser el champán o el foie».

Y si en la misma Asaja hay discrepancias provinciales, dependiendo del peso de sus sectores, qué decir de Asici, donde están representados no sólo los productores de cerdos ibéricos (cruzados, de bellota y de cebo), sino la industria de transformación. Sin embargo, bien por peso dentro de la Interprofesional o por sensatez, en la asamblea general de Asici celebrada hace unos días en Zafra se llegó a un acuerdo, que se plasmó como propuesta para el Ministerio y que así se ha cursad, con la intención de que el Departamento de Arias Cañete la tenga en cuenta ante norma que prepara.

La posición de Asici

En resumen, la propuesta de Asici , que nace con la intención de «mejorar las producciones ganaderas y los productos del cerdo ibérico», mantiene las actuales denominaciones por raza, «pero exigiendo un control reforzado que asegure la pureza racial de los reproductores». Para ello, aboga por que el «cruce mínimo admitido sea del 50% con madre ibérica» y que los reproductores Duroc «de tipo cárnico» no sean admisibles. Asimismo, plantea que «en inseminación artificial se debe establecer un sistema de control que permita verificar «a posteriori· el cumplimiento de este requisito.

Alimentación

En cuanto a alimentación, Asici propone la «reducción del número de categorías a dos: bellota y cebo, lo que elimina el recebo y el cebo de campo.

Para el ibérico de bellota, la Interprofesional pide, entre otras cuestiones, la «reducción de la carga ganadera máxima actual, con el establecimiento de un sistema de aforo de todas las explotaciones de dehesa». Ello permitiría, añade, «adecuar con criterios técnicos homogéneos la carga ganadera a la producción de bellota de cada explotación» y una modulación de más/menos el 20% mediante un sistema de «añadas».

Peso de sacrificio

Respecto al ibérico de cebo, Asici propone el incremento de los pesos al sacrificio (120 kg/canal) y la modificación de las condiciones técnicas de las explotaciones en la fase de cebo, que reunirán unos requisitos mínimos. Entreotros, mayores superficies por animal y parques en el exterior para la salida permanente de los animales (sin puerta que limite su uso). Esta condición pedida por Asici ha motivado el rechazo de una parte de los productores de cebo, agrupados en Anprograpor, que la consideran «un claro ataque» y no admiten que se les quieran imponer «formas de producción», en referencia a los citados parques.

Noticia extraída de: http://www.abc.es

Más pureza racial y menos cerdos

26/06/12

La región de Mérida visualizó el 21 de marzo un acuerdo histórico. El sector del porcino, en el que las disputas por los intereses enfrentados son asunto corriente, consensuó un documento para cambiar la norma de calidad del ibérico con la esperanza de que sea asumido en su gran parte por el Ministerio de Agricultura. Al menos, es el compromiso que expresó Miguel Arias Cañete al Gobierno extremeño. El texto fue firmado por casi todos los actores con presencia en suelo extremeño menos dos. De un lado, la Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico (Asici), donde se sientan en una mesa productores e industriales. De otro, la Asociación Española de Criadores de Ganado Porcino Selecto Ibérico Puro y Tronco Ibérico (Aeceriber).

Cañete ya cuenta con la propuesta de esos dos colectivos y en pocos meses -se espera que después del verano- debe resolver. Los dos asumen buena parte de los postulados pactados en Extremadura pero chocan frontalmente en un punto: se debe primar la pureza racial. Esto es, que sea un ibérico cien por cien. Una petición que también cuenta con el beneplácito de Andalucía, otro de los actores con peso en el mercado del porcino. El acuerdo firmado por el sector extremeño no asume esa estricta condición.

La norma actual de calidad del ibérico reconoce como tal el ibérico cruzado (madre inscrita en el libro genealógico y padre duroc o duroc jersey). Esa combinación representa más del 80% de la producción nacional. Aeceriber y Andalucía solicitan al Ministerio que modifique la norma en favor de lo que llaman ibérico puro, es decir, aquel que está inscrito en el libro genealógico y cuya producción no llega al 20% en todo el ámbito nacional.

Asamblea y criterios

En realidad, Aeceriber lo que pide es que la nueva normativa diferencie los productos bajo las designaciones de ibérico e ibérico cruzado para proteger las producciones extensivas ligadas a la dehesa frente aquellas que se producen en sistemas intensivos.

Mientras, Asici celebró el jueves 14 su encuentro nacional en Zafra. Allí pactó su propuesta. Habla también de un control reforzado que asegure la pureza racial de los reproductores pero asume, frente a lo defendido por Aeceriber, un cruce mínimo del 50% con madre ibérica. No obstante, solo admite para el cerdo en montanera aquél que es ibérico puro o el cruce es del 75%.

Si las propuestas de las dos asociaciones más la de Andalucía son asumidas estrictamente por el Gobierno central, parece evidente que habría menos cerdos en el mercado. Al menos, con el marchamo oficial de ibérico, ese calificativo al que muchos consumidores asocian inmediatamente a la dehesa y a la bellota y que en muchas ocasiones no han visto ni lo uno ni lo otro.

Desde Extremadura se resalta que siempre ha sido pionera en exigir una norma de calidad que persiga el fraude y la competencia desleal. En concreto, se reclama que el ministerio saque de la normativa al cerdo criado en explotaciones intensivas de rejilla, en naves cerradas donde nunca ven el campo.

Nuestra dehesa no está aportando un valor añadido al producto ni su actividad se hace rentable. Los productos de cerdos de rejilla no garantizan una calidad superior pero se benefician de estar cobijados por una normativa de calidad y estrangulan a las explotaciones que comercializan productos de calidad acogidos a esa norma. Por este motivo, el acuerdo sobre porcino que impulsa Extremadura pide que el cerdo intensivo salga de la ley.

En lo que también hay acuerdo con Aeceriber y Asici es en el control exhaustivo de los productos. Se demanda la identificación de los guarros de bellota hasta la sala de despiece y que se coloque un precinto inviolable en el matadero, diferenciable por el tipo de alimentación (bellota o cebo, y no las cuatro categorías que ahora existen), que se mantendría en todo momento. De forma nítida se reclama la desaparición de las categorías de recebo y cebo de campo «por su comprobada inviabilidad económica, imposibilidad de control y confusión para el consumidor». El control efectivo de la raza de los reproductores y de las entidades de inspección y certificación son otras exigencias.

Del mismo modo, el documento extremeño exige al Ministerio que se cambie y limite el aforo de las explotaciones de dehesa. Se habla como referencia máxima de un cerdo por hectárea. Asici dice que menos, que se limite a 0,8 cerdos.

La Interprofesional del Cerdo Ibérico, de otro lado, ha lanzado una campaña para verificar el estado del etiquetado de los productos del ibérico en más de 450 puntos de venta. Quiere comprobar el grado de cumplimiento de la norma, poder eliminar la competencia desleal y que el consumidor no tenga una información errónea del producto. Estos análisis se realizan en toda España y en diferentes canales de distribución.

Noticia extraída de: http://www.hoy.es