Un documento recogerá pautas sobre el consumo de jamón durante el embarazo

05/12/12

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) ha firmado un acuerdo con el Centro Tecnológico del Cárnico (TEICA) para realizar un estudio sobre la relación entre la toxoplasmosis –enfermedad ocasionada por el protozoo ‘toxoplasma gondii’ que puede causar infecciones al feto– y el consumo de jamón curado durante el embarazo con el objetivo de ver en qué condiciones pueden consumir este producto cárnico las mujeres y plasmarlas en un documento.

El estudio nace de la necesidad de la SEGO de obtener un texto, avalado por la evidencia científica, destinado a profesionales de la Ginecología y Obstetricia, que recoja las recomendaciones en cuanto a los hábitos de consumo de las mujeres embarazadas.

A pesar de que aún es pronto para conocer los resultados de esta investigación, Juan Carlos Racero, gerente del Centro Tecnológico del Cárnico en Andalucía, ha señalado que, pese a que la elaboración del jamón varía dependiendo de la zona, su tamaño o composición, existen aspectos en los que no es viable la toxoplasmosis como “el tiempo de curación, la cantidad de sal o el perfil de grasa”.

Según estos tres parámetros están centrando la investigación sobre la relación entre la toxoplasmosis en el jamón curado así como la manera de eliminar esta bacteria de los productos cárnicos, bien sea al someterlos a muchos grados o exponerlos a bajas temperaturas.

Por su parte, la secretaria de la SEGO, la doctora María Jesús Cancelo, ha explicado que, en estos momentos, cada profesional de esta rama establece unos consejos en cuanto a hábitos alimentarios de las embarazadas diferentes entre zonas de España. En su opinión, el documento respaldará unas recomendaciones basadas en unas investigación realizada con una “rigurosidad científica”.

En cuanto a las posibilidades de contraer la toxoplasmosis durante el embarazo, esta experta ha reconocido que “son muy bajas” y, en el caso de padecer esta infección, el riesgo de que el niño tenga algún problema, también es escaso.

En general, si la enfermedad es detectada durante el primer trimestre del embarazo puede provocar un aborto y si se observa después, puede derivar en que el niño tenga problemas de tipo necrológico.

Por otro lado, el acuerdo contempla también el estudio de las necesidades nutricionales de las mujeres embarazadas a fin de ofrecer consejos de alimentación que cubran las deficiencias, por ejemplo, en cuanto a vitaminas, calcio o minerales.

Noticia extraída de: http://www.europapress.es

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