Los chinos no se comerán todo el jamón

Los chinos no se comerán todo el jamón

16/04/12

Parece una estrella de Hollywood recién llegada a China. Los curiosos se amontonan frente a ella, apuntan sus cámaras y la hacen brillar con los flashes. Comentan su aspecto, y lo diferente que es de sus homólogas locales. Pero su escenario no es un teatro, sino un supermercado de lujo. Y su función no es la de entretener, sino la de deleitar los paladares. Es una pata de cerdo ibérico, curada durante largo tiempo de forma natural, y cortada con primor por un especialista que rebana la carne como si de oro se tratase. Y toda esta ceremonia causa furor entre los clientes de Shanghái

Sin duda, ningún otro producto español ha levantado tanta polvareda en su exportación a China. Primero estuvo prohibida; luego, tras arduas negociaciones al más alto nivel, se permitió… siempre que el jamón esté deshuesado. En aquel momento cundió el pánico: «los chinos se van a comer todo el jamón», dijeron algunos. Pero, desde que en noviembre de 2007 se firmó el protocolo de exportación, sólo una decena de empresas han conseguido los permisos necesarios para darle de comer pata negra al ‘gran dragón’. 
Eso sí, todas ellas miran con esperanza al creciente mercado chino. Porque la clase media explota y ansía consumir productos extranjeros de calidad. Así se entiende que la partida 210 de las exportaciones españolas a China, que alcanzó 94,16 millones de euros el año pasado e incluye el jamón dentro de los productos cárnicos en salmuera, secos, o ahumados, se haya multiplicado por 15 entre 2008 y 2011. 

Ahora, el objetivo es que Pekín permita la importación del jamón con hueso. No obstante, las dificultades persisten. Así se reflejan en la caída de más del 12% en la suma de ese concepto el año pasado, algo menos de un millón de euros. Claro que los datos no incluyen las exportaciones a Hong Kong, que triplican las de China. Resulta más fácil entrar por la ex colonia británica. 

De hecho, muchas empresas tienen problemas con la aduana cada vez que llega un cargamento. «Aunque existe una normativa clara al respecto, al final las decisiones son arbitrarias y discrecionales», comenta Jaime Pastor, director de Cinco Jotas para el área de Asia-Pacífico. Su empresa no ha tenido problemas gracias a que cuenta con un socio local eficiente y bien conectado con el poder, uno de los muchos requisitos no escritos del país. 

«Para tener éxito, lo primero que tenemos que hacer en China es dar a conocer qué es un jamón ibérico de bellota», añade José Gómez, director general de Joselito, que el año pasado desembarcó en Shanghái de la mano del ‘chef’ Ferrán Adrià. «Es un proceso que va a llevar mucho tiempo; no va a ser una cosa de hoy para mañana, como han dicho muchos, porque significa que hay que crear una cultura del jamón para que exista una demanda suficiente. Es lo que ha hecho el sector del vino, y después de varias décadas todavía está en su infancia en China».

Productos estrella 

La comparación no es banal, ya que Joselito se introduce en el mercado chino a través de los canales que ha abierto la bodega catalana Torres, una de las empresas españolas pioneras en el gigante asiático. «Creemos que pueden ser nuestros mejores importadores en China, porque han demostrado que saben hacer las cosas en este país», explica Gómez. Jamón y vino, junto al aceite de oliva, son los tres productos estrella de nuestro país en China, aunque su peso en las exportaciones globales resulta menos glamuroso: la mayor parte de los caldos españoles que bebe el ‘gran dragón’ llegan a granel, no embotellados, y la importancia económica del jamón se diluye hasta desaparecer si se compara con la principal partida de las exportaciones de nuestro país hacia aquí: los despojos de cerdo.

Es evidente que el jamón nunca será un producto de masas en China. «Somos conscientes de que nuestro mercado se encuentra entre las clases altas del país», explica Pastor. «Es un producto de gran calidad, pero caro. En estos momentos, Cinco Jotas se está distribuyendo en las ciudades de primer nivel del país, en restaurantes de perfil alto y en la secciones gourmet y ‘delicatessen’ de supermercados de alta gama. Los consumidores chinos siempre están atentos a cualquier novedad que aparezca en el mercado. Nosotros buscamos precisamente a aquéllos que quieren lo mejor de la gastronomía mundial». Y su número, sin duda, crece como la espuma. 
Se estima que la clase media china cuenta ya con más de 200 millones de personas. Y la avidez por el consumo es la que ha convertido ya al mercado del lujo en China en el más prometedor del planeta. Dependiendo del producto en cuestión, el gigante asiático se cuelga la medalla de oro, la de plata, o la de bronce. Y en los frutos del sector agroalimentario, debido a los constantes escándalos que salpican la industria local, el interés por lo foráneo es todavía mayor. 
Y la parte alta de la pirámide social continúa engordando. Según el informe anual de Hurun, 960.000 personas tenían en 2011 un patrimonio superior a un millón de dólares, un 9,7% más que el ejercicio anterior. De ellos, 60.000 alcanzaban los 14 millones de dólares y 4.000 se instalaban en el Olimpo de los milmillonarios en yuanes. «Aquí hay mercado para todos», zanja Gómez. 

Un producto «inmitable» 

«En China, todo lo que funciona y tiene popularidad, se copia. Por eso, el hecho de que estén tratando de comercializar productos similares al jamón ibérico, es una clara muestra de que tiene buen futuro en el país». A Jaime Pastor no le da ningún miedo que empresas chinas, como Bama Ham, traten de copiar su Cinco Jotas. Ni siquiera lo considera una amenaza, «porque es un producto que no se puede copiar allí». 

Ni se dan las condiciones climáticas necesarias, ni se cuenta con ejemplares de la raza del cerdo ibérico. Aunque los comprasen, hay que tener en cuenta el trato y la alimentación exclusiva que reciben. «Lo que están produciendo es un jamón salado, más cercano si acaso al jamón italiano. Pero ni siquiera eso. El embalaje está cuidado y seguro que tendrá aceptación, aunque no es nuestra competencia», apostilla. 
De hecho, una visita a cualquier supermercado chino depara sorpresas a la vista, ya que nunca faltan las patas de cerdo curado a la venta. Pero no hace falta más que acercar la nariz para comprobar que el producto no tiene nada que ver con el español. De hecho, la población lo utiliza para hacer sopa, jamás se le ocurriría ponerlo entre pan y pan. 

Sin embargo, este año unos empresarios chinos han tratado de patentar la denominación ‘Hameng Jabugo (jamón de Jabugo)’ en el gigante asiático, algo que sólo se impidió después de que interviniesen la Oficina Económica y también Comercial de España, y el Consejo Regulador de la región de Huelva. 

Noticia extraída de: http://www.colpisa.com

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Escrito por:

Iván Martínez Burgués

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