Más pureza racial y menos cerdos

26/06/12

La región de Mérida visualizó el 21 de marzo un acuerdo histórico. El sector del porcino, en el que las disputas por los intereses enfrentados son asunto corriente, consensuó un documento para cambiar la norma de calidad del ibérico con la esperanza de que sea asumido en su gran parte por el Ministerio de Agricultura. Al menos, es el compromiso que expresó Miguel Arias Cañete al Gobierno extremeño. El texto fue firmado por casi todos los actores con presencia en suelo extremeño menos dos. De un lado, la Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico (Asici), donde se sientan en una mesa productores e industriales. De otro, la Asociación Española de Criadores de Ganado Porcino Selecto Ibérico Puro y Tronco Ibérico (Aeceriber).

Cañete ya cuenta con la propuesta de esos dos colectivos y en pocos meses -se espera que después del verano- debe resolver. Los dos asumen buena parte de los postulados pactados en Extremadura pero chocan frontalmente en un punto: se debe primar la pureza racial. Esto es, que sea un ibérico cien por cien. Una petición que también cuenta con el beneplácito de Andalucía, otro de los actores con peso en el mercado del porcino. El acuerdo firmado por el sector extremeño no asume esa estricta condición.

La norma actual de calidad del ibérico reconoce como tal el ibérico cruzado (madre inscrita en el libro genealógico y padre duroc o duroc jersey). Esa combinación representa más del 80% de la producción nacional. Aeceriber y Andalucía solicitan al Ministerio que modifique la norma en favor de lo que llaman ibérico puro, es decir, aquel que está inscrito en el libro genealógico y cuya producción no llega al 20% en todo el ámbito nacional.

Asamblea y criterios

En realidad, Aeceriber lo que pide es que la nueva normativa diferencie los productos bajo las designaciones de ibérico e ibérico cruzado para proteger las producciones extensivas ligadas a la dehesa frente aquellas que se producen en sistemas intensivos.

Mientras, Asici celebró el jueves 14 su encuentro nacional en Zafra. Allí pactó su propuesta. Habla también de un control reforzado que asegure la pureza racial de los reproductores pero asume, frente a lo defendido por Aeceriber, un cruce mínimo del 50% con madre ibérica. No obstante, solo admite para el cerdo en montanera aquél que es ibérico puro o el cruce es del 75%.

Si las propuestas de las dos asociaciones más la de Andalucía son asumidas estrictamente por el Gobierno central, parece evidente que habría menos cerdos en el mercado. Al menos, con el marchamo oficial de ibérico, ese calificativo al que muchos consumidores asocian inmediatamente a la dehesa y a la bellota y que en muchas ocasiones no han visto ni lo uno ni lo otro.

Desde Extremadura se resalta que siempre ha sido pionera en exigir una norma de calidad que persiga el fraude y la competencia desleal. En concreto, se reclama que el ministerio saque de la normativa al cerdo criado en explotaciones intensivas de rejilla, en naves cerradas donde nunca ven el campo.

Nuestra dehesa no está aportando un valor añadido al producto ni su actividad se hace rentable. Los productos de cerdos de rejilla no garantizan una calidad superior pero se benefician de estar cobijados por una normativa de calidad y estrangulan a las explotaciones que comercializan productos de calidad acogidos a esa norma. Por este motivo, el acuerdo sobre porcino que impulsa Extremadura pide que el cerdo intensivo salga de la ley.

En lo que también hay acuerdo con Aeceriber y Asici es en el control exhaustivo de los productos. Se demanda la identificación de los guarros de bellota hasta la sala de despiece y que se coloque un precinto inviolable en el matadero, diferenciable por el tipo de alimentación (bellota o cebo, y no las cuatro categorías que ahora existen), que se mantendría en todo momento. De forma nítida se reclama la desaparición de las categorías de recebo y cebo de campo «por su comprobada inviabilidad económica, imposibilidad de control y confusión para el consumidor». El control efectivo de la raza de los reproductores y de las entidades de inspección y certificación son otras exigencias.

Del mismo modo, el documento extremeño exige al Ministerio que se cambie y limite el aforo de las explotaciones de dehesa. Se habla como referencia máxima de un cerdo por hectárea. Asici dice que menos, que se limite a 0,8 cerdos.

La Interprofesional del Cerdo Ibérico, de otro lado, ha lanzado una campaña para verificar el estado del etiquetado de los productos del ibérico en más de 450 puntos de venta. Quiere comprobar el grado de cumplimiento de la norma, poder eliminar la competencia desleal y que el consumidor no tenga una información errónea del producto. Estos análisis se realizan en toda España y en diferentes canales de distribución.

Noticia extraída de: http://www.hoy.es

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