Ganadores del I Concurso Provincial y Nacional de Cortadores de Jamón Ciudad de Segovia

19/09/12

El restaurante Lago ha acogido este martes el primer concurso homologado de corte de jamón, organizado por la Asociación de Camareros de Segovia y avalado por la Asociación Nacional de Cortadores de Jamón, que en categoría nacional ha ganado el sevillano José Manuel Hidalgo; el torneo provincial se lo ha llevado Enrique Durán.

La idea surgió a raíz del Campeonato Nacional de Camareros de Sala que se celebra en Segovia cada mes de mayo, en el que se incorpora una prueba específica de corte de jamón, aunque sólo de una ración. Los responsables de ese campeonato siempre quisieron organizar un evento exclusivamente de corte de jamón, y no ha sido hasta este año cuando se ha hecho realidad.

A lo largo de la mañana se celebró el campeonato provincial, en el que participaron ocho cortadores profesionales segovianos. Ellos fueron Enrique Durán, del restaurante Brasil; Jesús Botrán, de Venta Magullo; Santiago González, del Restaurante San Marcos; José Antonio García, de La Trébede; Damián Drancke, del Mesón Mayor; Eduardo Pascual, del Hotel Puerta de Segovia; Luis de Miguel, del Restaurante José María y Nicolás Molina, de la Cueva de San Esteban.

De todos ellos, resultó vencedor Enrique Durán, que se enfrentó horas después a otros siete contrincantes venidos de distintos puntos del país en el campeonato nacional, escogidos por el Comité Técnico de Cortadores de Jamón.

El jurado, formado por tres expertos en la materia, se basó en varios criterios para escoger al vencedor, honor que recayó en José Manuel Hidalgo. En primer lugar, se analizó la limpieza del cortador al llevar a cabo el tajo de las lonchas. Por otro lado, el jurado se mantuvo muy atento al estilo del cortador, pues mantener una postura elegante y no hacer excesivos aspavientos, son aspectos claves.

El grosor y el tamaño de las lonchas fue analizado al detalle por los componentes del jurado. Según explicaron, estas han de ser finas y lo más similar posible entre ellas. Los concursantes se enfrentaron a varias pruebas a lo largo de las dos horas que duró el campeonato. Por ejemplo, los cortadores tuvieron que llenar tres platos de unos 100 gramos, calculando a ojo su peso. Posteriormente eran pesados para cuantificar en cuántos gramos se habían equivocado.

También hubo espacio para la creatividad artística. Los cortadores crearon, haciéndose valer de las lonchas, figuras y composiciones de lo más originales. Al acabar, los huesos restantes de las patas de jamón ibérico fueron pesadas para saber quien desperdició menos.

Noticia extraída de: http://www.elnortedecastilla.es